Una oficina, múltiples negocios

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Los centros de negocios proliferan como setas en Cataluña. Ciudades y territorios de todo el país los incentivan, ya sea desde el sector público o privado, porque no contar con ellos equivale a perder competitividad. Concretamente, según el Asociación de Centros de Negocios (ACN) en España hay unos 250 centros, una cifra todavía lejos de los 400 que hay en Francia o de los cerca de 900 que hay en el Reino Unido. “Este modelo de trabajo está en expansión y todavía tiene muy recorrido; el primer centro de negocios en España sólo tiene 35 años”, recuerda Juanjo Martínez, vicepresidente primero del ACN y socidirector de Networkia Business Center.

En Cataluña, Acción, la agencia de la Generalitat que apoya a la innovación y la internacionalización de las empresas catalanas, tiene listados 23 y la cifra no para de aumentar. Son una apuesta ganadora en uno de los aspectos más importantes de un negocio: su localización. Analizamos las claves del éxito de estos centros, que cada día más empresas convierten en casa suya.

Todo incluido

Los centros de negocios (o business centre) cuentan como patrón común con espacios individuales de diferentes medidas, equipados para llevar a cabo proyectos corporativos, y con áreas comunes de uso compartido, que suelen incluir diferentes salas de reuniones, cafetería y zonas de descanso. También ofrecen servicios básicos para la oficina cómo son los sistemas de comunicación, fotocopiadora, fax o videoconferencia. Y suman elementos tan importantes como el personal administrativo para ejercer tareas recepción, telefonista o secretaría, así como el servicio de limpieza. “El empresario o profesional sólo hace falta que venga con su portátil, el resto lo ponemos todo nosotros”, explica Natalia Rodríguez, directora de Tuset Centro de Negocios, en Barcelona.

Ahorro

Es el concepto clave que define la ventaja competitiva de estos centros. Según Martínez, los precios oscilan entre 150 y 400 euros al mes por un puesto de trabajo, según la ubicación y la calidad de las infraestructuras y los servicios. “Es un concepto parecido al de un hotel, donde todo está incluido sin inversiones, con espacios exclusivos, compartidos, mantenimiento… El criterio de costes se hace por puestos de trabajo”. Su diseño está pensado para compañías o profesionales independientes que busquen una importante reducción de los costes respeto las opciones tradicionales de localización, como por ejemplo despachos, edificios de oficinas o locales a pie de calle.

Este es el caso de Viajes Elite, una agencia de viajes empresariales con sede en Barcelona. “Teníamos un local a pie de calle, al Ensanche, y no podíamos asumir los costes”, explica Núria Simón, responsable del negocio. Hace un año que se han trasladado a un centro de negocios (TusetCN). “Ha sido la mejor opción, ahora disfrutamos de una gran cantidad de servicios a precio mínimo”, asegura.

Flexibilidad

El principal cliente de los centros de negocio son las delegaciones de grandes empresas. “Son delegaciones o filiales más reduides, pero que requieren un nivel de infraestructura y calidad de servicios, pareciendo a los que tiene la central de la compañía“, comenta Martínez. Este es el caso de InterSystems, una empresa de software para el sector sanitario que tiene su sede a Smart Community Trade Center, un centro de negocios de Sant Cugat del Vallès. “Cuando abrimos nuestra delegación en Cataluña éramos dos personas. Ahora somos ocho, pero no hemos tenido que mudarnos”, explica Jordi Calvera, director general de la empresa. La flexibilidad de espacios y de instalaciones que ofrecen estos centros permiten adecuar la oficina a las necesidades de la empresa sin traslados ni otros dolores de cabeza.

Usos esporádicos

Muchas empresas requieren con una frecuencia irregular de salas de reuniones para un número variable de personas. Y no los sale por anticipado gastarse una morterada para disponer de manera permanente y exclusiva de estos espacios. Un business centro solo dar acceso en salas de varias medidas, con el equipamiento necesario para cada tipo de meeting -pizarras, proyectors, videoconferencia- y pagar por ellas tan sólo cuando se necesiten.

Un espacio ideal para empezar

El otro perfil de estos espacios son los profesionales independientes que no necesitan muy personal pero sí una mínina estructura física para trabajar. A la hora de arrancar un proyecto, uno de las grandes preocupaciones radica en la inversión que requiere la estructura empresarial. Alquilar un despacho, pagar la fianza, adecuarlo, comprar mobiliario, dar de alta los servicios como la luz y la telefonía, contratar un administrativo, disponer de servicio de limpieza, habilitar una sala de reuniones…

Todo ello puede suponer un freno por aquellos quien no disponen de una gran capacidad de gasto inicial o no quieren engancharse los dedos. “Una opción es arrancar el negocio con una oficina virtual, con domicilio empresarial en el centro de negocios y con la posibilidad de celebrar las reuniones con clientes o proveedores”, explican desde TusetCN. Si la cosa funciona, se puede pensar al optar para coger un despacho permanente.

‘Coworking’

El hecho de trabajar en un mismo centro compartiendo espacios con otros empresarios y proyectos favorece el trabajo cooperativo (coworking). “Es cierto que existe un intercambio de conocimientos entre diferentes profesionales, y esto a menudo acaba convirtiéndose en proyectos conjuntos”, destacan desde InterSystems.

Inconvenientes

También hay. El precio por m2 es más elevado que el de un despacho tradicional, hecho que se compensa con los numerosos servicios y equipamientos comunes. Otro hecho que juega en contra es la uniformidad de los locales, que hace difícil lograr disparos diferenciales a través de la localización. InterSystems, una multinacional con presencia además de 25 países, tiene una imagen, diseño y decoración unificada para sus oficinas. “Pero cuando nos instalamos en un centro de negocios tenemos que prescindir de esto”, explica Calvera. También hay que tener en cuenta la pérdida de visibilidad, puesto que no estar a pie de calle reduce mucho el impacto directo en el peatón.

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